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viernes, mayo 14, 2021
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Boca ganó bien y es más líder que nunca

El Xeneize le ganó a Santos con goles de Tevez y Villa y sumó su segundo triunfo al hilo en la Copa. Carlitos, la figura.

Boca volvió a ser Boca, señores. Al menos, en cuerpo, alma y espíritu. Y esta victoria ante Santos lo demostró. No sólo porque es la cuarta al hilo, sino porque, fundamentalmente, es la confirmación de una levantada que se inició con Atlético Tucumán, que explotó en la altura de La Paz, que se consolidó con Huracán y que necesitaba este impacto copero ante el rival más peligroso del grupo, el último verdugo. Por eso, este 2 a 0 que lo deja primero en su zona de la Libertadores, vale más que tres puntos. Vale oro.

Para Boca, en efecto, fue un triunfo liberador. Además de posicionarse para la clasificación a octavos, de arrancar la Copa con dos victorias al hilo y de dejar nada menos que su adversario seis puntos abajo en la tabla, le valió exorcizarse de los Santos demonios de la eliminación en la semi pasada. Es cierto que una victoria en fase de grupos no es revancha, pero para el equipo de Miguel aquella derrota implicó un quiebre interno que estaba obligado a cerrar. Al menos, como capítulo.

Por eso, construyó una victoria más espirituosa que contundente. Boca jugó con más autoridad que fútbol. Con más corazón que ataque. Con más cabeza que juego. Con más solidez que voracidad. Tenía, antes que nada, que mostrarse de pie ante su último fantasma copero y empezar a marcar así el camino rumbo a la Séptima. Y arrastraba, además, un rival extra: el cansancio de equipo (debió repetir la mayoría de los nombres ante los casos de Covid). A todo eso, le ganó.

Para lograrlo, claro, tuvo que ponerle overol al partido. Porque al equipo de Miguel le costó bastante el primer tiempo. Más allá de los minutos iniciales, en los que se vio sorprendido por la presión de Santos, se le hizo cuesta arriba el desarrollo. Le faltó esa movilidad, ese ritmo y esa frescura que habían aportado los pibes del medio. Y a la vez, no tuvo peso ofensivo. La jugada de Pavón (la gran sorpresa de Russo en el 11) sobre el final del PT, la situación más clara hasta el gol de Tevez, fue el reflejo: tras el primer enganche, Kichán quedó solo ante cinco rivales y no tuvo otra que patear al arco. Ni Tevez, ni Villa lo acompañaron. Sólo Medina, que terminó pifiando en la puerta del área chica.

Por eso, el gol de Carlitos en el arranque del segundo tiempo, tuvo esa sensación de momento justo en el contexto indicado. Porque tranquilizó al local, porque controló ansiedades y porque abrió al Santos, que debió salir a buscar. A partir de ahí, el Xeneize hizo lo que mejor sabe: esperar firme atrás y salir de contra. Así, de hecho, llegó el gol de Villa, el que liquidó a Santos, el que mató el partido. En sólo tres toques, marcó el 2-0. Gran pase de Varela (cada vez afirmado, cada vez más cinco de Boca, cada vez más titular), que Tevez supo conducir y que el colombiano supo definir, como le viene pasando últimamente.

El resto del partido sirvió para que Miguel refrescara al equipo con los cambios, para que Pavón consolidara un regreso estelar a nivel internacional hasta ser reemplazado, para que Tevez disfrutara de su nueva marca copera (22 goles en Libertadores) y para que Varela confirmara por qué tiene que seguir siendo el cinco titular. Boca volvió a ser Boca, señores. Y va por la Séptima…

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