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martes, mayo 11, 2021
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El olivo que plantó el papa Francisco en la Plaza de Mayo cumple 21 años

Si bien ya incorporó al olivo como uno de los símbolos de su pontificado, presente incluso en los medallones que regala a los jefes de Estado que lo visitan, la primera vez que el papa Francisco plantó el árbol símbolo de la paz fue hace 21 años, en Plaza de Mayo, cuando el entonces arzobispo porteño Jorge Bergoglio no era ni siquiera cardenal.

Casi un año antes de que el 21 de febrero de 2001 fuera creado cardenal, el entonces arzobispo Bergoglio encabezó el 29 de marzo de 2000 una ceremonia con representantes protestantes, judíos e islámicos, de frente a unos 600 abanderados de escuelas católicas, privadas laicas y estatales.

“No queremos una paz de estanque, una paz que no se mueva. En última instancia acuérdense de que el agua estancada es la primera que se corrompe”, planteó Bergoglio antes de agarrar una pala y dejar plantado el árbol que aún se mantiene de frente a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, cerca de la esquina noroeste de la tradicional plaza porteña.

Ya como Papa, desde su elección en 2013, Francisco siguió apostando al olivo como símbolo de paz: está presente en uno de los medallones que regala a los mandatarios que lo visitan en la biblioteca del Palacio Apostólico, y en 2014 llegó a plantar uno en el Vaticano con los presidentes de Israel y de Palestina como símbolo de paz.

Con la presencia en la ceremonia del entonces vicepresidente Carlos “Chacho” Álvarez, Bergoglio dedicó el acto que terminó con la plantación del olivo a las comunidades educativas de la ciudad de la que era arzobispo desde el 28 de febrero de 1998.

“A los educadores que están aquí, aquellos que consagran su vida a hacer crecer el corazón de tantas chicas y chicos de nuestra patria, les digo: miren ese manantial, ese manantial que es la paz que Dios puso en nuestro corazón con sus mandamientos. Y háganlo andar, ayúdenlo, encáucenlo para que dé vida a otros. Háganlo crecer”, planteó.

“Y a las alumnas y alumnos que están aquí, a los educandos y educandas, les digo: no desaprovechen la riqueza de ese manantial, sean creativos”, dijo entonces Bergoglio.

La idea de plantar el olivo en la Plaza de Mayo era trazar un puente con el Jubileo que había convocado para ese año el entonces Papa, san Juan Pablo II, recuerdan fuentes cercanas al ahora pontífice en diálogo con Télam.

La alusión a la iniciativa del papa polaco tiene una razón: el 23 de marzo de ese año, Karol Wojtila había celebrado una misa en el Cenáculo de Jerusalén, y había recibido a un grupo de jóvenes judíos y palestinos que le regalaron un olivo en crecimiento, como símbolo del esfuerzo por la paz.

Casi como un prólogo de lo que sería el episodio de la carpa por la paz que Bergoglio bendijo en el mismo lugar tres años después como rechazo a la invasión estadounidense a Irak, la plantación del olivo llevó al equipo de Bergoglio a pedir permisos y autorizaciones especiales a nivel municipal.

“Nos habían pedido que hubiera una ley, porque la Plaza de Mayo es patrimonio de la Ciudad y no se la puede modificar así fácil. No se puede ir a plantar un olivo o hacer un agujero porque a uno se le da la gana. Pero después de algunas conversaciones, finalmente nos dejaron, y ese día plantamos el primer olivo”, recordó en diálogo con Télam José María del Corral, entonces colaborador de Bergoglio en el arzobispado y ahora director mundial de la fundación pontificia Scholas Occurrentes, creada por el Papa en 2013.

De hecho, con la bendición del Papa en cada una de sus iniciativas, Scholas incorporó al olivo como su logo oficial y ha hecho de la plantación del árbol uno de sus gestos identitarios: el propio Francisco bendijo el olivo plantado en la entrada de la sede de la fundación en el Vaticano, y los que la organización plantó en el inicio de cada uno de sus “Partidos por la Paz”.

Al terminar la homilía de marzo de 2000, Bergoglio entregó a la comunidad educativa su tradicional mensaje anual. El de eso año eran ocho carillas llenas de definiciones bajo el título “Peregrinos o errantes”.

El propio Bergoglio recordó el olivo plantado en Plaza de Mayo 13 años después, al encabezar ya como Papa una Vigila de Oración en Plaza San Pedro por la paz en Siria el 7 de septiembre de 2013.

“Tras el caos del Diluvio, dejó de llover, apareció el arco iris y la paloma trajo un ramo de olivo. Pienso también hoy en aquel olivo que los representantes de las diferentes religiones plantamos en Buenos Aires, en la Plaza de Mayo, el año 2000, pidiendo que no haya más caos, pidiendo que no haya más guerra, pidiendo paz”, dijo entonces.

Junto a Bergoglio, en ese primer olivo, estuvieron, entre otros, el obispo ortodoxo griego, Gennadios, y el titular del Consejo de Educación Cristiana Evangélica, pastor Walter Llanos, junto al seminarista judío Marcelo Polacoff y el imán musulmán Ibrahim Desuque Al-Arfi, y Jack Fuchs, sobreviviente de Auschwitz.

Fuente: Télam

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