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miércoles, junio 16, 2021
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Infancia en Mataderos, bailarina talentosa, explosión mediática y romances famosos: Laurita Fernández cumple 30 años

Simpática y carismática pero también trabajadora y autoexigente, la niña aplicada y tímida, que se animó a soñar en grande, llega a las tres décadas.

El 18 de diciembre de 1990, Inés Stork, empleada bancaria recientemente despedida estaba por dar a luz en el Policlínico Bancario de la avenida Gaona. “Un problema menos”, habrá pensado al ver que conservaba el carnet de la obra social. Es que el banco donde trabajaba se había ido del país, pero al menos la indemnizaron y le permitieron conservar la cobertura médica. Eso había traído un poco de orden al caos familiar. A punto de parir se habían mudado a una casa en Mataderos y debían conseguir albañiles para terminar de acondicionarla, todo en medio de las fiestas. A eso se sumaba que Entel, la empresa estatal donde trabajaba Carlos Fernández, su esposo, estaba reconvirtiéndose en una compañía privada. Como frutilla del postre, Carlos debía rendir una materia de Administración de empresas.

Todo ese caos quedó suspendido a las cinco y cuarto de la madrugada cuando nació Laura Fernández. Sus padres miraron embobados a esa beba. 25 años después estarían divorciados pero la mirarían con el mismo amor y en el programa más visto de la televisión argentina: Bailando por un sueño.

Laurita Fernández con Inés Stork, su madre.Laurita Fernández con Inés Stork, su madre.

Aunque hoy se la ve desenvuelta y segura en la conducción de Cantando 2020 no siempre fue así. La primaria transcurrió en el colegio Nuestra Señora de las Nieves, en Liniers. Era una alumna aplicada y obediente, abanderada, mejor promedio pero también muy vergonzosa. Iba a escuela doble jornada, pese a la exigencia horaria le quedaba tiempo y ganas para recibir clases de danza y teatro. En el secundario ya mostró que venía angelada. Se organizaba “La Noche de los Talentos” y siempre se imponían los alumnos con bandas de música. Laurita, la chica vergonzosa y tímida, se presentó con una amiga, bailaron y arrasaron. Profesores, compañeros se quedaron admirados de esa chica que en la clase apenas hablaba y en escena deslumbraba. “Siento que el arte vino conmigo, no lo tomé de nadie. Desde que tengo recuerdos, a los tres o cuatro años, me paraba frente al espejo en el living y me ponía a bailar, a cantar y a hacer la mímica de los casetes que teníamos en ese momento”.

"Encarar a un personaje como Sugar, que hicieron Susana, Marilyn Monroe o Griselda es un honor y lo vivo con muchas ganas"“Encarar a un personaje como Sugar, que hicieron Susana, Marilyn Monroe o Griselda es un honor y lo vivo con muchas ganas”

A los 16 comenzó su recorrido oficial por el mundo del espectáculo. En el teatro Lola Membrives se presentaba El fantasma de Canterville, un musical de Cibrián-Mahler y ella formó parte del elenco. “Cuando tuvo que ir de gira con Cibrián tomamos la decisión de que diera quinto año libre. Como era mejor promedio, el colegio nos ayudó. El rector me dijo: “Señora, el tren pasa una sola vez en la vida. En diez días dio todas las materias, y con notas altas”, contó su mamá en una entrevista en la revista Gente.

"Mis papás me llevaban a tomar clases de baile, me ayudaron a formarme y hoy estoy trabajando gracias a lo que ellos hicieron por mí"“Mis papás me llevaban a tomar clases de baile, me ayudaron a formarme y hoy estoy trabajando gracias a lo que ellos hicieron por mí”

Cuando terminó el secundario decidió ir detrás de lo que le pedía su corazón, la actuación, pero también escuchó a su cerebro. Se dijo “pruebo dos años”, si en ese tiempo no lograba vivir del arte se pondría a estudiar Arquitectura. En la revista Convivimos recordó: “No pensaba vivir con esa inestabilidad toda mi vida, pero enseguida empezaron a pasar cosas, fui bastante afortunada. Me dediqué mucho y busqué las oportunidades, pero también tuve suerte”.

Y en ese equilibrio entre suerte y oportunidad, entre lo dado y lo buscado llegó Bailando por un sueño. Comenzó como partenaire de Matías Alé. Su larga cabellera rubia y su seguridad en la pista llamaron la atención tanto como su corta edad, 19 años solamente en ese entonces, lo que la hacía la más chica el programa y lo que hizo que comenzaran a llamarla por su nombre en diminutivo.

Fede Bal y Laurita Fernández bailando Cumbia Pop. Talentosa para el baile pero también para el juego mediáticoFede Bal y Laurita Fernández bailando Cumbia Pop. Talentosa para el baile pero también para el juego mediático

Luego de su excelente año, estuvo como bailarina en el reality Soñando por Bailar y llegó a la semifinal. En el 2012 volvió al ciclo conducido por Tinelli como acompañante de Cristian U. Bailó con Aníbal Pachano en el 2014 y al año siguiente se consagraba campeona junto a Federico Bal. Pero como si tuviera días con más de 24 horas, además pasaba de ser capitana del equipo verde del programa Combate a conductora del ciclo, a la par que hacía teatro en diferentes obras infantiles. Para desconectarse tomaba clases de tenis, de baile o de acrobacia. “Me gusta entrenar y que me salga, pero no tengo ningún tipo de presión. Entonces, me permito equivocarme”

Además de su talento evidente y su formación como bailarina, pronto descubrió y aprendió a jugar el juego mediático. En sus previas y devoluciones sabía mezclar vida personal, romance, peleas, todo en la dosis justas para lograr ser siempre protagonista. Así construyó una rivalidad rendidora con Lourdes Sánchez, con mucho de show y algo de pelea.

Cuando Fede Bal anunció que derrotó al cáncer, Laurita Fernández expresó su felicidad a través de su cuenta de Twitter: “¡¡¡Vamos!!!”.Cuando Fede Bal anunció que derrotó al cáncer, Laurita Fernández expresó su felicidad a través de su cuenta de Twitter: “¡¡¡Vamos!!!”.

Si bien Bailaba por un sueño, el gran sueño le llegó en 2018. Fue elegida por Gustavo Yankelevich para protagonizar Sugar. La obra era en el mismo teatro donde había empezado. Pero ya no compartía camarín con otras tres personas. Ahora era la estrella.

Sin querer queriendo también trascendió por sus romances. A los 16 presentó a su primer novio. Un chico de la Tablada que conoció en una fiesta de 15. “La primera vez que me acompañó hasta casa –como me habían pedido mis papás–, yo no tenía las llaves, así que mamá salió a abrirme. Yo me creía mil, me hacía la canchera, y delante de él me empezó a tratar como a una nena. ‘Hola, bichita’, me decía… ¡Me enterró!”.

En el 2014 comenzó un noviazgo con el productor del programa, Federico Hoppe. Él siempre de perfil bajo, pero de romances constantes, no hablaba de su pareja. Ella sí solía contar cosas de su día a día al aire.

Laurita Fernández y Federico HoppeLaurita Fernández y Federico Hoppe

Luego de unos meses, la pareja se rompió pero siguieron trabajando juntos, tanto en la televisión como en el teatro. En el verano de 2015, la bailarina hizo Casa fantasma en Carlos Paz con producción de su ex. Al tiempo llegó la esperada reconciliación, incluso se besaron en cámara, durante una previa de ella con Fede Bal.

Pero los rumores de romance o de “algo más que amigos” entre el hijo de Carmen Barbieri y la bailarina crecían. Ambos rompieron sus parejas y en el verano del 2017 confirmaron su romance. Así, por amor o por peleas, supieron ingeniárselas para que Tinelli les diera cada vez más lugar en sus previas. Llegaron a estar más de una hora hablando sobre su ruptura temporaria. En mayo de 2018 pusieron fin a la relación. “Hay mucho amor y fue todo en buenos términos, algo muy hablado”, explicó ella.

Una producción de fotos sexy de Laurita FernándezUna producción de fotos sexy de Laurita Fernández

En septiembre, justo con su debut como jurado en el Bailando, confirmó su romance con Nicolás Cabré, su ex compañero en Sugar: “Me imaginé como muy negada por mucho mucho tiempo y no me esperaba sentirme bien de esta manera. No busqué nada y mi plan era diferente. Es el estado más lindo en el que puedo estar”, dijo ella feliz con su nueva pareja. También contó que se había cruzado con el actor por primera vez en un videoclub de Mataderos. “Era como el famoso del barrio. Yo lo vi y mi papá me dijo: ‘No mires. No hay que incomodar a los famosos. Ellos tienen derecho a tener una vida’, jaja… Y yo seguí mirando una película. Me dio como vergüenza… Tenía diez años, así que él tendría 20 o 21″.

“Al poliamor yo lo aplaudo desde afuera. Ni a palos me lo bancaría. Ya bastante que salgo con Nico, que es actor, galán, y su trabajo es chaparse actrices” “Al poliamor yo lo aplaudo desde afuera. Ni a palos me lo bancaría. Ya bastante que salgo con Nico, que es actor, galán, y su trabajo es chaparse actrices”

Luego de Sugar, Laurita y Nicolás Cabré protagonizaron la comedia Departamento de soltero en Mar del Plata. A pesar del largo historial amoroso del actor parecía que por fin sería “domado”. Pero en julio de este año la pareja se rompió. “Tuvimos una charla. Hay mucho amor, él es una persona que no dejo de querer de un día para el otro, pero cuando hablamos, el amor no falta, pero él tiene otro proyecto de vida diferente”, explicó la ex jurado del Bailando y agregó “él cambió su proyecto de vida por completo y yo no sé cuál es el mío, pero no estoy dispuesta a amoldarme al de él. Hoy estamos mirando horizontes completamente diferentes. Antes estábamos en la misma sintonía, pero después de esta ruptura él cambió su manera de proyectarse a futuro”. Lo que parecía una ruptura fue una pausa, en septiembre volvieron a estar juntos.

A la salida del teatro, sus seguidores le mostraban su cariño (Eduardo Aguada / Teleshow)A la salida del teatro, sus seguidores le mostraban su cariño (Eduardo Aguada / Teleshow)

Hoy se muestra feliz y desenvuelta cada noche conduciendo Cantando 2020. Cuenta con casi cuatro millones de seguidores en Instagram y cerca de otros dos millones en Twitter. Reconoce que no le gusta hacer fotos y videos pero sabe que es parte de la promoción y del trabajo.

La adolescente que a los 17, “no quería encontrarme con 30 o 35 años sin tener una carrera ni nada sólido en qué sostenerme” es una figura consolidada. Quizá por eso cuando hoy apague 30 velitas no pida muchos deseos. La mayoría se le cumplieron y los que no, con la garra que le pone en algún momento se le cumplirán.

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